Cambio de Administrador

Si el Administrador de vuestra comunidad no está a la altura de las necesidades de vuestro inmueble, tenéis derecho a cambiar.

Normalmente, salvo que se establezca un plazo distinto en los estatutos, el cargo de Administrador, igual que el resto de miembros del órgano de gobierno de la comunidad, se hace por plazo de un año.

Pero la LPH  (Ley de Propiedad Horizontal) establece que ‘los designados podrán ser removidos de su cargo antes de la expiración del mandato por acuerdo de la junta de propietarios, convocada en sesión extraordinaria’. Por tanto, no es indispensable esperar al vencimiento del plazo de un año habitual, ni a la celebración de una junta ordinaria.

Aunque el caso del Administrador tiene sus particularidades. Cuando este cargo es remunerado puede implicar el pago de una indemnización equivalente a los honorarios pendientes hasta el cumplimiento del año acordado, salvo que haya sido negligente o perjudicial para los intereses de la comunidad. En este caso, cuya decisión convendría fundamentar porque podría implicar una reclamación judicial, se podría proceder al cambio de Administrador sin implicar indemnización alguna.

Cuando el funcionamiento de una comunidad de propietarios fluye como debe, la junta ordinaria suele ser el momento más propicio para la sustitución de cargos. Normalmente se incluirá en el orden del día de la junta la propuesta de renovación de Administrador (entre otros cargos). De no ser así, no podría someterse a votación el cambio, pero tampoco la renovación. Como los cargos suelen ser anuales, procedería celebrar una junta extraordinaria para resolver la incidencia, con un Presidente en funciones si fuera el caso.

En caso de que sí se incluyera en el orden del día de la junta, se prevé la posibilidad de dar de baja al Administrador vigente, y nombramiento del nuevo, si procede. Aunque lo más conveniente es tener cubierto el ‘hueco’ que el Administrador saliente, bueno o malo,  dejará, no es condición indispensable. Podrá celebrarse una junta extraordinaria para el nombramiento del nuevo Administrador. En ambos casos, tanto para la ‘no renovación’ como para el nuevo nombramiento, se requiere mayoría simple de los presentes y representados en la junta para su aprobación.

Una vez se produzca el cese y nombramiento de Administradores, el traspaso de documentos e información no debe suponer grandes problemas. Especialmente cuando se está produciendo una transferencia entre profesionales, dedicados al bienestar de los comuneros.

Independiente de las circunstancias que lleven a proponer el cambio y el procedimiento seguido para ello, conviene demorar lo menos posible el traspaso, a fin de favorecer el correcto funcionamiento de la comunidad. En este caso resulta eficaz la contratación de Administradores colegiados, puesto que los colegios profesionales, en este caso el Colegio de Administradores de Fincas, suelen velar para que así sea.

Por otro lado, dificultar de algún modo el traspaso de información, podría suponer una vulneración de la Ley de Protección de Datos, asunto que trataremos más adelante.

Si esta es vuestra situación, son múltiples las motivaciones y las variables a tener en cuenta. Estamos a vuestra disposición para estudiar vuestro caso, explicar las opciones y consecuencias, y buscar la mejor solución.

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